Los bebés tienen una capacidad asombrosa de aprender, lo que es una dicha para los padres. Los bebés son tan hábiles para aprender, que hasta lo hacen cuando no nos damos cuenta que los estamos instruyendo. Los bebés aprenden observando, escuchando, palpando y probando el mundo que los rodea. De cierta manera, su hogar es el primer salón de clases de su bebé. Cada hora que el bebé está despierto, seguramente está aprendiendo algo.
¿Cómo pueden aprender tanto los bebés?
Los bebés son los mejores copiones del mundo.
Los bebés aprenden mucho observando lo que usted
hace e intentando
hacer lo mismo. Por ejemplo, a los bebés les encanta copiar las
expresiones de su cara. Cuando usted sonríe, los bebés intentan
sonreír también. Si saca la lengua ante un recién nacido, la
criatura a su vez sacará la lengua. Los investigadores han hallado
que tan solo 42 minutos después de nacer, los bebés copian a los
adultos que sacan la lengua (Meltzoff y
Moore, 1977, 1983). Nadie le enseñó a su recién nacido
a copiarlo; los bebés nacen copiones. Esto representa un modo
poderoso de aprender a comportarse.
A medida que crecen, los bebés mejoran sus habilidades para copiar
lo que ven hacer a la gente. Antes de que puedan hablar, los bebés
pueden sostener teléfonos de juguete cerca de la oreja,
exactamente como mami o papi. Si su niño de 12 meses de edad lo ve
tomar un martillo para arreglar la mesa de la cocina, no se
sorprenda si el niño más tarde toma el martillo y da unos golpes a
los muebles. Los investigadores hasta han hallado que los niños de
12 meses de edad pueden recordar y copiar algunas acciones que
observaron cuatro semanas antes, y esto aunque no hayan tenido la
oportunidad de practicarlas en el entretanto (Klein y Meltzoff, 1999). Cuando
su niño lo está mirando, esto lo convierte a usted en el maestro
de un estudiante muy hábil con una memoria sorprendente.
Usted no es el
único maestro de su bebé.
Cada persona a quien su bebé observa, podría enseñarle algo. Aunque
los niños copian a sus cuidadores principales más que a otras personas,
los bebés pueden observar y aprender a imitar a cualquier persona que
contemplan, incluyendo a los familiares, proveedor de cuidados
infantiles, vecinos y hasta a desconocidos. Es buena idea ser cauteloso
en cuanto a quiénes invita a pasar a su casa, ya que esta es el primer
salón de clases de su bebé.
No obstante, muchos de nosotros invitamos a desconocidos a nuestros
hogares todos los días. Contemplamos a estos desconocidos al encender el
televisor. También los contempla su bebé.
La mayoría de los niños en los Estados Unidos miran la televisión, y la
miran mucho. Los niños menores de seis años de edad miran televisión
durante un promedio de tres horas al día
(Nielson Media Research, 1997). Según estimaciones
conservadoras, los niños menores de dos años están expuestos a
aproximadamente dos horas de televisión al día. Los proveedor de
cuidados infantiles y otros cuidadores frecuentemente utilizan la
televisión y los vídeos como una manera de cuidar a los niños, y el
televisor frecuentemente queda encendido mientras hacen otras
actividades en el hogar. Pero surge la pregunta: ¿aprenden los niños al
mirar televisión? Y en caso afirmativo, ¿qué aprenden?
Para explorar la primera pregunta, Andrew Meltzoff (1988) formuló un
experimento para ver si los bebés imitaban lo que contemplaban
representado en un televisor. Los bebés son muy hábiles para imitar lo
que ven a la gente hacer, ya que aprenden a comportarse observando a
otras personas. Este experimento se diseñó para descubrir si los bebés
imitarían la actividad de una persona representada en la pantalla.
Meltzoff realizó el experimento con 120 niños, de 14 meses y de 24 meses
de edad.
El experimento se llevó a cabo como sigue: la mitad de los bebés (60)
miraron un vídeo de 20 segundos de duración durante el cual un
desconocido jugaba con un juguete nuevo. Este estaba compuesto de dos
cubos fijados a los extremos de un tubo pequeño, de modo que parecía una
pequeña pesa para levantar. En el vídeo, la persona desarmó el juguete
tres veces de una manera especial, así que los bebés observaron una
acción que podrían copiar. Los otros 60 bebés se dividieron en dos
grupos, un grupo que no vio ningún video y otro que miró un vídeo en el
que un desconocido jugaba con el juguete sin desarmarlo. Se exploraron
entonces tres preguntas para el experimento:
1. ¿Imitarían los bebés a la persona que contemplaron en el vídeo,
jugando con el juguete de la misma manera?
2. ¿Imitarían este comportamiento los bebés de 14 meses de edad,
aunque no vieran el juguete durante 24 horas?
3. ¿Qué harían con el juguete los otros bebés, los que no vieron a
nadie desarmarlo?
He aquí lo que pasó.
Entre los bebés de 24 meses de edad que vieron el vídeo, 18 de
20 (el 90%) desarmaron el juguete exactamente como el desconocido de la
televisión. Entre aquellos que no vieron a la persona jugar con el
juguete, solo cuatro de 20 (el 20%) desarmaron el juguete por su cuenta.
Esto indica claramente que los niños de 2 años de edad pueden aprender
observando a un desconocido en la televisión.
Entre los bebés de 14 meses que vieron el vídeo, 13 de 20 (el
65%) desarmaron el juguete. De aquellos que no vieron cómo jugar con el
juguete, solo 6 de 20 (el 30%) desarmaron el juguete por su cuenta.
Aunque estos hallazgos no son tan convincentes como aquellos de los
niños de 24 meses, tienen significado estadístico y sugieren que los
niños muy pequeños pueden aprender mirando la televisión.
Un grupo de los bebés de 14 meses no volvió a ver el juguete
durante 24 horas. A pesar de este retraso, ocho de 20 (el 40%)
recordaron e imitaron lo que habían visto al adulto hacer con el juguete.
Solo dos de 20 (el 10%) desarmaron el juguete por su cuenta.
Este estudio demuestra que los bebés de tan poca edad, como 14 meses,
copiarán cierta porción de lo que ven en la televisión, aunque
contemplen a un desconocido, y los niños de 2 años tienen aún más
probabilidad de copiar lo que ven en la televisión.
¿Qué aprenden los
bebés de la televisión?
Esto depende de lo que miran; pero es cierto que están
aprendiendo algo. El estudio que se acaba de mencionar demostró que con
solo 20 segundos de mirar televisión, los bebés de tan solo 14 meses de
edad, aprendieron a hacer algo nuevo. Imagínese lo que podrán ver
durante una hora de televisión.
Esto no significa que los niños pequeños copiarán todo lo que ven en la
televisión. Otra investigación (Barr y Hayne,
1999) muestra que si la actividad es demasiado complicada,
los bebés no la imitarán. Pero al ver acciones más sencillas o partes
pequeñas de acciones más complicadas, los bebés pueden intentar copiar
lo que ven en la televisión—y lo harán. Conforme crecen los niños, su
capacidad de imitar lo que ven continúa mejorando.
Consejos útiles para la
crianza
Nuestros hijos nos están observando y están aprendiendo
de todo cuanto hacemos, desde acciones comunes y corrientes hasta las
ocasiones especiales. Observan cómo hablamos, comemos, reaccionamos ante
las situaciones y nos relacionamos con otras personas.
Considere
su casa el primer salón de clases de su hijo, y a las personas de su
hogar como los primeros maestros del bebé. ¡Los bebés son alumnos
activos desde el principio!
Recuerden que los bebés contemplan —y copian— las cosas que hacemos. Nunca
es demasiado temprano para presentarles ejemplos positivos.
Tome en consideración lo que la televisión trae a su casa. ¿Qué mira su hijo,
y qué podría copiar más tarde?
Sobre todo, goce de la asombrosa capacidad de aprender que su hijo
posee. Los bebés y niños pequeños son increíblemente hábiles en copiar
y aprender de los ejemplos que ven.
Bibliografía:
Barr, R., & Hayne,
H. (1999). Developmental changes in imitation from television
during infancy. Child Development, 70(5), 1067-1081.
Klein, P. J., &
Meltzoff, A. N. (1999). Long-term memory, forgetting, and deferred
imitation in 12-month-old infants. Developmental Science, 2(1),
102-113.
Meltzoff, A. N.
(1988). Imitation of televised models by infants. Child
Development, 59, 1221-1229.
Meltzoff, A. N., &
Moore, M. K. (1977). Imitation of facial and manual gestures by
human neonates. Science, 198, 75-78.
Meltzoff, A. N., &
Moore, M. K. (1983). Newborn infants imitate adult facial
gestures. Child Development, 54, 702-709.
Nielsen Media
Research. (1997, April). Nielsen report on television. New
York.
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