A los once meses de edad, Carlitos ya puede caminar y desplazarse
rápidamente por casi toda la casa. A veces a su mamá hasta le cuesta
trabajo seguirle el paso. Hoy, Carlitos ve la esquina del llamativo
mantel rojo que cuelga de la mesa del comedor. No alcanza a ver lo
que hay sobre la mesa, pero se muere de ganas de agarrar el mantel y
jalarlo. No sabe que la mesa está puesta para la cena ni que podría
lastimarse si tira del mantel.
Al otro lado de la habitación, la mamá de Carlitos lo ve cerca de la
mesa. Lo mira con horror y sorpresa reflejados en su rostro. En el momento
en que Carlitos se estira para alcanzar el mantel, voltea a ver a su madre.
El gesto de su rostro le dice a Carlitos lo único que necesita saber: ¡Peligro!
El pequeño baja el brazo y se aleja de la mesa.
Al ver el rostro angustiado de su madre, Carlitos supo que no lo debía
jalar. Carlitos, al igual que muchos otros bebés de aproximadamente 12 meses
de edad, puede interpretar las emociones en la cara de otras personas. Sabe
distinguir lo que significan ciertas expresiones y tonos de voz como: “no
hagas eso” o “está bien, puedes jugar con eso”. A los 12 meses, los bebés
ven los rostros de sus padres y de las personas que los cuidan para entender
nuevas situaciones. Por ejemplo, su hijo quizá lo voltee a ver y espere una
sonrisa y una señal antes de tocar un insecto o un juguete nuevo que nunca
ha visto.
Lo tiene escrito en
el rostro.
Su pequeño de un año en todo momento la está
observando y aprendiendo de usted. Como el primer y más importante
maestro de su hijo, usted lo ayuda a aprender por medio de sus
reacciones. Cuando su hijita voltea a verla en busca de orientación, con
su expresión usted le dice lo que está bien y lo que no. Su expresión
también puede advertirle que hay peligro y quizá evitar que haga algo
que pueda lastimarla. De igual forma, sus gestos pueden indicarle a su
hijo cómo se siente. Por ejemplo,
si sonríe y asiente con la cabeza cuando le
presenta a alguien, sabrá que usted se siente a gusto y probablemente él
se sentirá más cómodo en compañía de esta persona.
Consejos
útiles para la crianza
Juegue a
hacer “muecas” con su bebé. Enséñele los gestos que van con los
diferentes sentimientos. Esto le permitirá reconocer un amplio abanico
de emociones.
En ocasiones, sus gestos pueden estar expresando algo, mientras sus acciones
y su voz transmiten un sentimiento diferente. Ya que su bebé “lee” las
expresiones de su rostro, trate de enviarle señales claras.
No todos los niños se detendrán todo el tiempo ante la expresión de los
adultos. Con frecuencia, uno necesita decirle: “Eso es peligroso. Te puedes
lastimar. Mejor juega con otra cosa.” Los pequeños de aproximadamente un año de
edad se enfocan en las expresiones faciales y normalmente responden del modo
deseado. Los niños mayores quizás observen su reacción, pero quizás no se dejen
influir tanto por sus gestos ya que se están volviendo más independientes.
Su rostro expresa muchas de sus emociones que su hijo interpreta, ya sean de
felicidad o de tristeza. No oculte sus sentimientos.
Comparta con su hijo lo que usted disfruta y también muéstrele lo que debe
evitar.
Sonría y dé señales de aceptación a su hijo cuando le presente una persona,
una mascota o un juguete que espera que le agrade.
Su pequeño de un año la está observando y aprende de sus expresiones
continuamente. Su bebé está aprendiendo una nueva habilidad: cómo leer
gestos y emociones. Usted es la primera maestra de su pequeño, y la más
importante. ¡Así que disfrútelo! Recuerde que su bebé aprende observándola.
Para obtener mayor información acerca de cómo los bebés leen los rostros
visite la página web www.talaris.org, la información se encuentra bajo el
menú Spotlights con el título “Mommy, is this okay?”
Bibliografía:
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positive, neutral, and negative affective communications on infant
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effect on the visual cliff behavior of 1-year-olds.
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Walden, T. A., &
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Child Development, 59(5), 1230-1240.
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