Los sonidos mágicos del "lenguaje infantil"
se convierten en el idioma preferido de los bebés.

“¿Quién es el bebé más bonito?”

Piense en la última vez que vio a un bebé en compañía de un adulto y es muy posible que su conversación fue más o menos la siguiente:




Al bebé en un tono alto de voz: "Hola precioooso. ¿cómo está mi niño? Uuuu, ¡eres tannn bonito! ¡Eres tannnn precioso!"
Al adulto, quejándose: "¿Qué día!. Me tomó 15 minutos llegar a la autopista y después otra media hora para llegar al trabajo. Llegué tarde a la reunión de la mañana
otra vez".
Al bebé en un tono alto de voz: "¿Me das una sonrisita? ¿Dame una sonrisa graaaande!"

El ver a un bebé y al empezar a hablar de esta forma especial es un fenómeno que incluso los padres más serios no pueden explicar.

Los investigadores llaman a esta forma especial de hablar a los bebés "lenguaje especial dirigido al niño" o "lenguaje infantil". Parece ser que este tipo melódico de hablar, que con frecuencia va acompañado de expresiones faciales exageradas, lo utilizan casi todos los que hablan con un bebé (Snow, 1977; Gopnik, Meltzoff & Kuhl, 1999). A todos nos gusta hacerlo: a las madres, a los padres, a los abuelos, a los amigos e incluso a los preescolares cuando se dirigen a sus hermanitos. Y lo que es más, a los niños parece que les gusta también.

Pero ¿tiene el lenguaje infantil un propósito específico además de hacernos sentir afectuosos y felices? ¿Puede ser posible que las vocales alargadas, el tono elevado de la voz, las expresiones exageradas del rostro y las oraciones cortas y simples del lenguaje infantil ayuden a los niños a aprender a hablar?

¿Eres tú, mamá?

Sabemos que a los bebés les gusta y los investigadores han descubierto que los niños prefieren oír el lenguaje infantil en vez de una conversación de adultos (Fernald, 1985; Fernald & Kuhl, 1987).

Para probar esta teoría, los científicos sentaron a los bebés en asientos infantiles y los dejaron elegir entre cintas con comunicación entre adultos o comunicación entre adulto y bebé. Cuando los niños giraban la cabeza hacia una direción, estos oían una cinta de ocho segundos con una conversación entre adultos y cuando giraban la cabeza hacia la otra dirección, los bebés oían lenguaje infantil. Los investigadores descubrieron que los bebés elegían continuamente la dirección hacia donde podían escuchar el lenguaje dirigido a bebés. Lo más sorprendente fue que los resultados de más pruebas demostraron que esto es verdad incluso cuando el lenguaje infantil era un idioma extranjero.

Los bebés simplemente disfrutan oyendo el sonido de un tono de voz elevado y las entonaciones exageradas del lenguaje infatil, incluso sin saber lo que significan las palabras. Los niños no solamente disfrutan los sonidos que hacemos cuando los hacemos si no que también disfrutan ver nuestro rostro cuando les hablamos.

De hecho, los investigadores han descubierto que los bebés de una edad tan temprana como los cinco meses son capaces de leer los labios a un nivel muy básico (Kuhl & Meltzoff, Gopnik, Meltzoff & Kuhl, 1999). En esta prueba, se mostró primero a los niños un video mudo de una cara formando los sonidos "aaaa" o "eeee" y después oyeron cintas de uno de los sonidos. Los bebés reconocieron qué cara correspondía a cada sonido. Los que oían el sonido "aaaa" miraban al video con la boca completamente abierta, mientras que los que oían "eeee" miraban con la boca formando una sonrisa.

Nuestra lengua materna universal.

Mientras que los investigadores están simplemente empezando a investigar los posibles beneficios del lenguaje infantil, está bien establecido que la mayoría de nosotros la utiliza pese a nuestra cultura o lengua materna (Kuhl, P. K., Andruski, J. E., Chistovich, I. A., Chistovich, L. A., Kozhevnikova, E. V., Ryskina, V. L., Stolyarova, E. I., Sundberg, U., & Lacerda, F., 1997). Varios estudios han documentado el lenguaje infantil en personas que hablan inglés, alemán, ruso y sueco. Un estudio lo ha encontrado entre las personas que hablan mandarín, un idioma tonal que, al contrario del inglés o el alemán, un cambio en el tono de una palabra altera el significado de la misma (Grieser & Kuhl, 1988).

Pero pese al idioma, el lenguaje infantil parece que comparte varias características (y teorías de científicos) y tiene varios propósitos (Gopnik, Meltzoff & Kuhl, 1999).

  • El lenguaje infantil tiene el tono de voz más elevado, algunas veces llega hasta la octava más alta. ¿Cuál es la razón por la que nos convertimos en sopranos cuando hablamos a los bebés? Quizás nos ayude a captar su atención. Después de todo si hablamos con un tono de voz alto y chillón probablemente no estemos dirigiéndonos a nadie con alguna autoridad o incluso con más altura que la nuestra.
  • En el lenguaje infantil se utilizan oraciones simples y cortas que con frecuencia se repiten varias veces. Seguramente todos lo hemos dicho e incluso muchas veces: "¿Quién es el niño más bonito del mundo? ¿Eres tú el más bonito? Si, tú eres el más bonito." Al repetir las palabras quizás estemos ayudando al niño a entenderlas y la repetición de oraciones simples quizas les ayude con la gramática.
  • El lenguaje infantil comprende vocales y consonantes alargadas y bien formadas. Contrario a lo que hacemos al hablar rápidamente con adultos, cuando hablamos a los bebés tendemos a pronunicar palabras de forma precisa: tirando de los sonidos de las vocales y articulando claramente las consonantes. El arrastrado "mi niño bonito" se convierte en un claro "mi niiiño boniiitoo" cuando hablamos a alguien que verdaderamente cumple con la descripción. Al oír los sonidos exagerados del lenguaje infantil quizás se facilite al niño aprender los sonidos de su propio idioma. La investigación realizada al respecto proporciona el resultado más claro hasta el momento en cuanto a que los bebés utilizan el lenguaje infantil para poder resolver el enigma del habla.
  Consejos útiles para la crianza

Eso es fácil: utilizar el "lenguaje infantil".

No le dé vergüenza hacerlo. A todo adulto, en cualquier lugar del mundo, le gusta utilizar el lenguaje infantil y a los bebés les encanta oírlo. Es muy agradable acercarse al niño y comunicarse suave y cariñosamente para recibir de él, por seguro, una sonrisa. Los altivajos de voz y el lenguaje melódico es quizás lo que el bebé necesita oír para comprender cómo se desarrolla el habla.

  • Hable a su bebé durante el día, incluso si éste no entiende lo que sus palabras significan, ya que les encanta oír los sonidos del lenguaje. No sea tímida; sonríale y mírele con ternura mientras le habla.
  • Acérquese al bebé mientras le habla para que éste pueda ver su cara y el movimiento de sus labios.
  • Arrastre las vocales y suba el tono de voz todo lo
    • que quiera. Elogie sus bonitos ojos marrones y
    • dígale que es muy dulce. Pídale una sonrisa.
  • Recuerde que está hablando a un babé y no a un miniadulto.

Y antes de darse cuenta, el bebé le responderá.

 

 Bibliografía:
 

Fernald, A. (1985). Four-month-old infants prefer to listen to motherese. Infant Behavior & Development, 8, 181-195.

Gopnik, A., Meltzoff, A. N., & Kuhl, P. K. (1999). The scientist in the crib: Minds, brains, and how children learn. New York: William Morrow & Co.

Grieser, D. L., & Kuhl, P. K. (1988). Maternal speech to infants in a tonal language: Support for universal prosodic features in motherese. Developmental Psychology, 24(1), 14-20.

Kuhl, P. K., Andruski, J. E., Chistovich, I. A., Chistovich, L. A., Kozhevnikova, E. V., Ryskina, V. L., et al. (1997). Cross-language analysis of phonetic units in language addressed to infants. Science, 277, 684-686.

Kuhl, P. K., & Meltzoff, A. N. (1982). The bimodal perception of speech in infancy. Science, 218, 1138-1141.

Snow, C. E. (1977). The development of conversation between mothers and babies. Journal of Child Language, 4, 1-22.

Thiessen, E. D., Hill, E. A., & Saffran, J. R. (2005). Infant-directed speech facilitates word segmentation. Infancy, 7(1), 53-71.

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