Su nuevo bebé ya tiene seis meses de edad y es una criatura alegre. Le encanta jugar a esconder la cara para jugar al cucú y comenzó a andar a gatas la semana pasada. Pero desde la llegada del nuevo bebé, las cosas han sido muy distintas con su hija de tres años.

No puede negarse; su hija ya es una gruñoncita. Le hace mohines a usted y le frunce el ceño o hurga con el dedo al bebé. Hace un tiempo dormía toda la noche, pero ahora se despierta y necesita que usted la ayude a volver a conciliar el sueño. En vez de decir “Yo lo puedo hacer” como decía antes, ahora dice “Ayúdame” en un tono llorón. De nuevo quiere que usted le dé de comer, que juegue mucho con ella y hasta que le ponga los calcetines, aunque usted sabe que ella misma lo puede hacer.

¿Qué le ha pasado a su hija independiente de tres años? ¿Por qué se porta como si tuviese solo un año?

Bebé nuevo, problemas viejos.

La llegada de un bebé nuevo cambia la vida de toda la familia. Estos cambios tienen un impacto más profundo en los hijos mayores. De repente, ya no tienen a mami y papi para sí mismos y reciben menos atención. También tienen que aprender cómo portarse en la presencia de un bebé nuevo que llora mucho y que no puede hacer las cosas que le gustan hacer al hermano mayor. Tal vez tenga que ajustarse a una cama o alcoba nueva, y puede que se espere que se porte de manera más responsable ya que es el hermano mayor. Para muchos niños entre uno y cuatro años de edad, este ajuste es una gran tarea.

Según indica la investigación, casi todos los hijos primogénitos menores de cuatro años —en cierto estudio, hasta el 93 por ciento— experimentan comportamientos negativos de alguna que otra manera después del nacimiento de un hermanito (Dunn y Kendrick, 1982; Kramer y Ramsburg, 2002). Cuando un bebé nuevo llega a casa, los hijos mayores pueden empezar a portarse en forma diferente:

  • Pueden necesitar ayuda para hacer cosas que podían hacer por su cuenta en el pasado, tales como vestirse, alimentarse o usar el excusado.
  • Pueden aparentar ser bebés ellos mismos y necesitar los mismos cuidados que usted le da al bebé (como por ejemplo, podrían querer ser mecidos o alimentados con biberón).
  • Pueden tener dificultades para dormirse o para dormir toda la noche.
  • Pueden empezar a hacer más demandas o a aferrarse más a los adultos, o podrían estar irritables y parecer buscar maneras de irritarlo a usted también.
  • Pueden insistir en seguir las rutinas, pase lo que pase.
  • Pueden manifestar agresión hacia su hermanito nuevo, desde intentar hacerle algo al bebé pero no hacerlo, hasta hurgar al bebé con el dedo, darle empujones o pegarle. Puede que tengan sentimientos negativos para con el bebé, o puede que se porten de esta manera para atraer su atención. Tales acciones agresivas varían mucho de un niño a otro.
  • Pueden intentar irritar al bebé haciendo mucho ruido, quitándole juguetes o haciendo otras cosas que le desagradan al bebé.

Aunque su hijo haga algunas de estas cosas, no se desespere. Los mismos estudios de investigación que demuestran comportamientos negativos entre hijos mayores y bebés nuevos también demuestran algunos cambios positivos.

  • La mayoría de los niños pueden ser cariñosos y tiernos con sus nuevos hermanitos, a pesar de estar perturbados con todos los cambios que conlleva la llegada de los mismos.
  • Aunque algunos hermanos mayores parecen perder la capacidad de cuidar de sí mismos durante un tiempo, luego vuelven a progresar, usualmente para cuando el nuevo bebé tiene un año de edad. Además, más de la mitad de los hijos mayores se independizan después del nacimiento de un bebé.
  • ¡Buenas noticias! Para cuando el hijo menor tiene 14 meses de edad, muchos comportamientos malos desaparecen y en muchas familias las risas aumentan entre hermanos.
 Consejos útiles para padres

Para preparar al hermano mayor para la llegada de un bebé nuevo, hay muchas cosas que usted podría hacer tanto antes como después del nacimiento. A continuación se presentan consejos que podrían ayudar a su hijo mayor a ajustarse a todos los cambios que conlleva un bebé, y encaminarlo hacia una excelente relación con el hermanito.

Antes del nacimiento
  • A la hora de hablar a su hijo acerca del nuevo integrante de la familia, asegure hablar del bebé que nacerá como una persona con sus propias necesidades y sentimientos. Si se dice a los niños que el nuevo bebé tendrá sus propios pensamientos, sentimientos y deseos, los hermanos mayores frecuentemente se relacionan mejor con sus hermanos después de que llegan.
  • Anime al máximo las amistades de su hijo mayor con otros niños. Una investigación halló que el tener un compañero íntimo ayuda a los niños a relacionarse mejor con sus hermanos menores, tal vez porque aprenden algunas de las habilidades sociales que necesitan (Kramer y Gottman, 1992).
  • No se preocupe mucho por la diferencia entre las edades de sus hijos; no existe un plazo perfecto para tener otro hijo. Aunque algunos niños podrían ajustarse mejor si son mayores cuando nace el nuevo bebé, otros factores (el apoyo de otras personas, los recursos de la familia) son más importantes. Intente planificar el tener hijos teniendo en cuenta estas necesidades familiares.

Try to include your firstborn child in taking care of the baby.

Después del nacimiento

  • Haga lo mejor que pueda para seguir dando a su hijo mayor tanta atención como antes. Usted estará ocupado con el nuevo bebé, pero intente prestar la mayor atención posible al primogénito.
  • Lleve a su hijo mayor a visitar a su mamá y al nuevo hermanito mientras están en el hospital. Los niños que visitan el hospital después de un nacimiento tienen más probabilidad de reaccionar bien cuando sus madres vuelven a casa.
  • Intente manifestar paciencia y comprensión si su hijo mayor no se cuida tan bien como antes. El desear ayuda para vestirse, alimentarse o jugar ,lo cual los investigadores llaman regresión, es común entre los niños mayores una vez que un nuevo bebé llega a casa. Esto también pasará, usualmente antes de que el nuevo bebé cumpla un año de edad.
  • Intente hacer que su hijo mayor participe en el cuidado del bebé. Si un hijo mayor le trae pañales, juega con el bebé o lo ayuda a tranquilizarlo, podría sentirse incluido en sus actividades, y esto le dará a usted la oportunidad de pasar más tiempo con ambos hijos juntos.
  • Haga lo mejor que pueda para ayudar a su hijo mayor y al bebé a desarrollar una relación positiva desde el principio. Pídale ayuda al mayor en discernir lo que el bebé quiere. Intente hallar actividades que pueda hacer con ambos hijos. Y no se olvide de felicitarlos en los maravillosos momentos cuando juegan bien juntos.

Nuestras relaciones con hermanos y hermanas frecuentemente se encuentran entre las más profundas y gratificantes de la vida. Aunque pasen por momentos difíciles, los hermanos pueden enriquecer mucho la vida del otro. Al dar estos pasos desde el inicio, usted puede ayudar al desarrollo de esta relación tan especial desde los primeros años de la vida de sus hijos.

Bibliografía:

Dunn, J., & Kendrick, C. (1982). Siblings: Love, envy, & understanding. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Kramer, L., & Gottman, J. M. (1992). Becoming a sibling: "With a little help from my friends." Developmental Psychology, 28(4), 685-699.

Kramer, L., & Rarnsburg, D. (2002). Advice given to parents on welcoming a second child: A critical review. Family Relations, 5(1), 2-14.

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