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Dime cómo te sientes.

El enojo, la envidia, la tristeza y la frustración son sentimientos que emergen en los niños naturalmente. ¿Cómo puede Ud. ayudarlos a aprender a lidiar con tales emociones en una forma que promueva la salud tanto física como mental? La respuesta puede ser tan simple como darle nombre a los sentimientos.

Frecuentemente, los niños carecen del vocabulario básico necesario para manejar las emociones que sienten, sean éstas celos, resentimientos, miedos o preocupaciones. Los padres o cuidadores que le dicen a un niño que está llorando a lágrima viva algo como “Te sientes triste, ¿no es cierto?”, o a un niño en medio de una rabieta “Veo que te sientes enojado” cumplen una tarea muy importante. Quienes ayudan a sus niños a nombrar sus emociones, les dan a la vez también una habilidad valiosa para toda la vida.

Investigaciones científicas han comprobado que cuando se le ayuda a un niño a nombrar sus sentimientos, no solamente se le ayuda a comprender sus emociones, sino que se le ayuda a calmar el sistema nervioso y le permite recuperarse de situaciones frustrantes más rápido.

Una clave para la salud emocional.

Clasificar las emociones es un paso importante en el Entrenamiento Emocional. Las investigaciones (Gottman, & DeClaire, 1997) indican que los niños criados bajo el método de Entrenamiento Emocional experimentan un desarrollo emocional saludable, y a la vez:

  • tienen más confianza en sí mismos
  • hacen mejor trabajo en la escuela
  • tienen menos problemas de comportamiento
  • se llevan mejor con sus amigos y con los demás
  • se enferman menos con enfermedades contagiosas
  • pueden lidiar mejor con conflictos entre los padres

Una salud emocional fuerte prepara mejor a los niños para enfrentarse a diversas dificultades en el futuro. Una de las partes fundamentales de un desarrollo emocional saludable para los niños es aprender a auto-aliviarse durante situaciones frustrantes. Esto no quiere decir que el niño se va a sentir menos enojado, asustado o frustrado, ya que es saludable sentir sentimientos tan poderosos como ésos. Simplemente, el niño con un desarrollo emocional saludable reconoce mejor sus sentimientos, se recupera de los eventos emocionales y se re-enfoca en otras actividades. Cuando los niños pueden recuperarse de las experiencias emocionales, son más capaces de prestarle atención a tareas importantes tales como mantener amistades o completar trabajos de la escuela.

Para calmar al niño.

¿Cómo es posible que algo tan simple como nombrar las emociones rinda resultados palpables? La ciencia nos provee tanto de respuestas que emergen constantemente como de preguntas intrigantes.
Estudios de varios laboratorios muestran que el acto de nombrar una emoción tiene un efecto calmante en el sistema nervioso, lo cual puede ayudar al niño a recuperarse más rápido del estrés o la tensión emocional. La razón por la cual esto ocurre aún no está clara, pero algunos científicos creen que tiene que ver con la estructura del cerebro y la manera en la que se procesan las emociones. En el cerebro, hay algunas áreas que son primordialmente responsables de procesar las emociones y otras áreas responsables del manejo del pensamiento lógico y del lenguaje. Lo más importante es la conexión entre estas áreas; los neurocientíficos están estudiando estas conexiones meticulosamente.

La expresión verbal de una emoción activa el área de lenguaje en el lado izquierdo del cerebro, el cual también se relaciona con la lógica y otros tipos de pensamiento a un nivel avanzado. El doctor Gottman cree que cuando se nombra una emoción, se estimulan las células nerviosas en esta área, lo cual puede activar conexiones entre el área “lógica” y las áreas de procesamiento de emociones. Cuando se activan estas conexiones, se ayuda al niño a pensar acerca de la emoción de forma diferente, lo cual resulta en un efecto calmante.

 Algunos consejos útiles para la crianza de los niños

Aunque clasificar las emociones parece ser un método simple, algunas veces no es tan sencillo como suena. Primero, los cuidadores tienen que estar conscientes de lo que sus niños están sintiendo de manera que puedan ayudarlos a encontrar la palabra más adecuada para identificar la emoción. Eso puede ser un reto. Al igual que los adultos, los niños pueden experimentar emociones mixtas. Un niño cuya madre esté embarazada con una niña puede sentirse emocionado por la llegada de un nuevo miembro a la familia, pero también puede sentirse inquieto acerca de la manera en que la vida va a cambiar en su casa. La exploración del ámbito total de las emociones tranquiliza al niño, cuando éste comprende que es normal experimentar sentimientos que se contradicen entre sí.

Los padres y los cuidadores pueden ayudar a los niños a desarrollar un vocabulario extenso y preciso para expresar sus emociones. Para hacer esto, los padres y los cuidadores pueden:

  • Comenzar identificando emociones junto con el niño desde temprana edad; pueden empezar hasta antes de que el niño pueda hablar. Una manera es mediante el uso de un juego que en el cual el padre dibuja diferentes caras en cada dedo: un dedo puede tener una cara furiosa, mientras que otros pueden tener caras tristes, alegres, sorprendidas o asustadas. Entonces, estos “muchachos” hablan de su día y explican por qué se sienten de cierta forma. Después de escuchar a cada “muchacho”, Ud. puede pedirle a su niño que escoja el dedo que más se asemeje a la manera en que él se siente (esto puede usarse desde que el niño tiene más o menos nueve meses de edad).
  • Usar marionetas para mostrar diferentes emociones y luego clasificar esas emociones, hablando también de los momentos en que la gente las siente.
  • Abstenerse de decirle al niño lo que debe sentir; en vez, el padre o cuidador debe tratar de identificar las emociones que el niño está sintiendo.
  • Servir como modelo, identificando sus propias emociones; los niños aprenden observando y copiando lo que los adultos hacen.

Otros beneficios.

Hay otra razón poderosa para ayudar al niño a encontrar las palabras adecuadas para expresar sus experiencias emocionales; la razón es que es otra manera de mostrar empatía. Para algunos padres o cuidadores, el arranque emocional de un niño puede ser un momento de frustración intensa y molestia. Sin embargo, para otros, provee una oportunidad perfecta para enseñar y acercarse más al niño.

Clasificar una emoción no solamente le da al niño una palabra para describir lo que está sintiendo, sino que le muestra a los niños que los adultos en sus vidas los comprenden, lo cual es algo en lo que todos, tanto niños como adultos, encontramos alivio.

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Bibliografia:

Gottman, J., DeClaire J. (1997). Raising an emotionally intelligent child. New York: Fireside.

Gottman, J., Katz, L., Hooven, C. (1997) Meta-emotion: How families communicate emotionally. Mahwah, N.J.: Lawrence Erlbaum.

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