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Para resolver los problemas en conjunto.

Los niños manifiestan sus emociones de formas muy diversas. A veces manifiestan su alegría con risitas. Sonríen cuando están orgullosos de sí mismos. Y lucen muy alicaídos cuando están deprimidos.

Algunas veces hacen cosas que “se pasan de la raya”. En tales casos, quizá el niño le pegue a su hermano porque está enojado, muerda a un amigo porque tiene celos de él, o rompa juguetes al sentirse frustrado.

Para los niños, especialmente los más jóvenes, aprender las formas en que se pueden expresar las emociones constituye una de las lecciones más importantes en la vida. Lo difícil para los padres es saber cómo aceptar y apreciar las emociones de sus niños a la vez que tienen que imponerles límites cuando sus comportamientos no son adecuados. El paso siguiente es ayudar a los niños a resolver los rompecabezas emocionales que van a presentárseles, grandes y pequeños, porque son una parte normal del crecer.

Poner límites es el primer paso en una estrategia diseñada para resolver problemas, de acuerdo con el Dr. Gottman. Una vez que Ud. ha dejado claro con sus niños qué es aceptable y qué no lo es, y por qué lo es o no lo es, Ud. debe enseñarle a sus niños cómo identificar, evaluar y seleccionar soluciones efectivas y buenas para sus problemas. A la vez que Ud. les está enseñando los límites de su conducta y formas positivas de comportamiento, les está enseñando a sus niños los valores de su familia y de su cultura.

Sentimientos en oposición a comportamiento.

El comportamiento de los niños ocasionalmente se sale de lo aceptable. Lo que ocurre después de un incidente de mal comportamiento puede tener un gran impacto en su desarrollo emocional.

El Dr. Gottman sugiere que los adultos deben hacer una distinción clara en esas ocasiones: los sentimientos del niño no son el problema; el problema es su mal comportamiento. Después de todo, los niños no pueden controlar cómo se sienten con relación a cualquier cosa que les pase. Los adultos no pueden tampoco. Pero los adultos sabemos cómo reaccionar cuando nos sentimos de cierta forma, y eso es lo que tenemos que enseñarles a nuestros niños. Necesitamos comunicarles que todos nuestros sentimientos son aceptables, pero no todo comportamiento lo es. Por ejemplo, un niño puede estar enojado con su hermano, pero eso no quiere decir que puede pegarle. Podemos entender su sentimiento de enojo, pero el niño debe aprender que pegarle a su hermano no es un comportamiento tolerable.

Los padres y cuidadores de niños pueden usar la reacción inaceptable de un niño en un momento cargado de emoción para enseñarle cómo dominar su emoción usado el siguiente método:

  • Ayudar al niño a entender la emoción o emociones que está sintiendo
  • Darle un nombre a esta emoción
  • Explicarle que su reacción negativa no fue buena y que no será tolerada
  • Ayudar al niño a buscar una solución mejor

Por ejemplo, un padre podría decir: “Tu hermanita se llevó tus crayones sin pedírtelos y eso te puso enojado. Yo también estaría enojado si ella se llevara mis crayones. Pero no está bien que tú le rompas su libro para colorear. ¿Puedes pensar en otra cosa que podrías hacer?”

¿Cómo ayudan estas palabras al niño? El poner límites y tratar de buscar soluciones a los problemas de esta manera contribuye al desarrollo emocional de los niños en diferentes formas. Primero, se le ha dado validez a los sentimientos del niño, ya que le ha demostrado que a Ud. le importa mucho cómo se siente él. También ha podido expresar empatía (y servirle al niño de modelo para aprender a expresarla) al decirle que Ud. puede tener esos sentimientos también. Al poner límites y enseñarle al niño estrategias para resolver problemas, Ud. le está enseñando las perspectivas y estrategias que va a necesitar para tener éxito en el mundo maravilloso de las emociones humanas.

Beneficios para toda la vida.

Los beneficios de ese este método pueden durar toda la vida. Las investigaciones de Gottman (Gottman, Katz, & Hooven, 1997) han determinado que los niños que son criados por padres que les enseñan cómo controlar sus emociones generalmente:

  • funcionan mejor en la escuela
  • tienen más confianza en sí mismos
  • tienen menos problemas de comportamiento
  • se llevan mejor con sus amigos y con otros
  • tienen menos enfermedades infecciosas

Una salud emocional fuerte, además, puede prepararlos mejor par lidiar con los problemas difíciles de la vida al hacerse adultos.

Poner límites y hallar soluciones.

Ponerles límites a los niños es nuestra responsabilidad como adultos. Hay algunas cosas que no son negociables, como el abrocharse el cinturón de seguridad al viajar en automóvil, el correr donde hay tráfico, o pegarle a otra persona. Los niños tienen que saber que estos límites son firmes aun en los casos en que hay una fuerte carga emocional. Cuando un niño siente una emoción muy fuerte (como el miedo) y su comportamiento no se extralimita, poner límites no es necesario. Pero dejarles saber a sus niños que Ud. entiende sus emociones y que al hablar con Ud. los dos podrán encontrar una solución al problema son los dos pasos siguientes. Ayudar a los niños a resolver problemas es algo que va a requerir práctica de su parte.

Condensando

  • Al poner metas, ¿qué es lo que se quiere alcanzar o lograr?
  • Reflexionar sobre la forma de alcanzar estas metas; ¿qué se le ocurre al niño para resolver el problema?
  • Ayudar al niño a seleccionar una solución aceptable; ¿cuál parece ser la mejor idea?

Poner metas en realidad quiere decir preguntarle a su niño qué es lo que quiere alcanzar o lograr- y darle tiempo para pensar cómo lograrlo. En el ejemplo anterior, la solución puede ser tan sencilla como encontrar la forma en que su hermana no pueda volver a tocar sus crayones. Otros problemas serán más difíciles. Si una mascota familiar muere o un amigo se muda, la meta puede ser encontrar la forma de aminorar el dolor que se siente.

Pensar con creatividad ayuda.

La verdadera creatividad entra en juego al pensar en las soluciones posibles a los problemas. Hacer esto le puede presentar un desafío a la creatividad de los adultos cuando se trata de niños pequeños, porque a estos niños les es difícil mantener en la mente más de una opción para resolver el problema que se ha presentado. Crear diferentes “escenarios” puede ser muy útil, tal vez usando marionetas o títeres para ilustrarlos. El primer títere podría mostrar cómo se piden los crayones de una forma cortés, o dos títeres podrían hablar sobre cómo podrían compartir los crayones sin pelearse, o cómo podrían tomar turnos para usarlos.

Es muy importante darles a los niños suficiente tiempo para encontrar soluciones aceptables. Aunque esto demore un poco, es muy importante en este proceso que los niños “descubran” sus propias ideas para resolver sus problemas. Y trate de no criticar estas ideas, aun si la idea no es tan buena como la que tuvo Ud. Después de discutir algunas de las soluciones posibles, los padres o cuidadores pueden ayudar al niño a seleccionar una de las soluciones aceptables para el problema que se ha presentado. El niño no siempre seleccionará la mejor solución, pero se le debe dejar poner su propia solución en práctica. Los niños aprenden mejor de sus propios errores, y muchas veces es mejor dejar al niño poner en práctica una solución razonable, aunque no sea la mejor, y dejar que falle antes de adoptar otra solución que resuelva el problema.

Ayudar a su niño a aprender a resolver un problema es uno de los momentos más gratificantes para los padres o cuidadores. Proporcionarle al niño la habilidad de relacionarse con el mundo que lo rodea es lo que los padres y cuidadores deben hacer. Los niños deben tener la libertad de sentir plenamente sus emociones, pero también deben entender la diferencia entre el comportamiento adecuado y el inadecuado. Con la combinación de no reprimir, sino aceptar, las emociones del niño, y a la vez imponer límites en el comportamiento resultante, los padres o cuidadores pueden ayudar al niño a desarrollar un mecanismo para hallar soluciones a los problemas que se les presentarán al convertirse en adultos.

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Bibliografia:

Gottman, J., DeClaire J. (1997). The heart of parenting: How to raise an emotionally intelligent child. New York: Fireside.

Gottman, J., Katz, L., Hooven, C. (1997) Meta-emotion: How families communicate emotionally. Mahwah, N.J.: Lawrence Erlbaum.

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