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Paso 1 | Paso 2 | Paso 3 | Paso 4 Paso 5 | Entrenamiento Emocional
Para resolver los problemas en conjunto.
Los niños manifiestan sus emociones de formas muy
diversas. A veces manifiestan su alegría con risitas. Sonríen
cuando están orgullosos de sí mismos. Y lucen muy alicaídos cuando
están deprimidos.
Algunas veces hacen cosas que “se pasan de la raya”. En tales
casos, quizá el niño le pegue a su hermano porque está enojado,
muerda a un amigo porque tiene celos de él, o rompa juguetes al
sentirse frustrado.
Para los niños, especialmente los más jóvenes, aprender las formas
en que se pueden expresar las emociones constituye una de las
lecciones más importantes en la vida. Lo difícil para los padres
es saber cómo aceptar y apreciar las emociones de sus niños a la
vez que tienen que imponerles límites cuando sus comportamientos
no son adecuados. El paso siguiente es ayudar a los niños a
resolver los rompecabezas emocionales que van a presentárseles,
grandes y pequeños, porque son una parte normal del crecer.
Poner límites es el primer paso en una estrategia diseñada para
resolver problemas, de acuerdo con el Dr. Gottman. Una vez que Ud.
ha dejado claro con sus niños qué es aceptable y qué no lo es, y
por qué lo es o no lo es, Ud. debe enseñarle a sus niños cómo
identificar, evaluar y seleccionar soluciones efectivas y buenas
para sus problemas. A la vez que Ud. les está enseñando los
límites de su conducta y formas positivas de comportamiento, les
está enseñando a sus niños los valores de su familia y de su
cultura.
Sentimientos en
oposición a comportamiento.
El comportamiento de los niños ocasionalmente se sale de lo aceptable.
Lo que ocurre después de un incidente de mal comportamiento puede tener
un gran impacto en su desarrollo emocional.
El Dr. Gottman sugiere que los adultos deben hacer una distinción clara
en esas ocasiones: los sentimientos del niño no son el problema; el
problema es su mal comportamiento. Después de todo, los niños no pueden
controlar cómo se sienten con relación a cualquier cosa que les pase.
Los adultos no pueden tampoco. Pero los adultos sabemos cómo reaccionar
cuando nos sentimos de cierta forma, y eso es lo que tenemos que
enseñarles a nuestros niños. Necesitamos comunicarles que todos nuestros
sentimientos son aceptables, pero no todo comportamiento lo es. Por
ejemplo, un niño puede estar enojado con su hermano, pero eso no quiere
decir que puede pegarle. Podemos entender su sentimiento de enojo, pero
el niño debe aprender que pegarle a su hermano no es un comportamiento
tolerable.
Los padres y cuidadores de niños pueden usar la reacción inaceptable de
un niño en un momento cargado de emoción para enseñarle cómo dominar su
emoción usado el siguiente método:
- Ayudar al niño a entender la emoción o emociones que está
sintiendo
- Darle un nombre a esta emoción
- Explicarle que su reacción negativa no fue buena y que no será
tolerada
- Ayudar al niño a buscar una solución mejor
Por ejemplo, un padre podría decir: “Tu hermanita se llevó tus
crayones sin pedírtelos y eso te puso enojado. Yo también estaría
enojado si ella se llevara mis crayones. Pero no está bien que tú le
rompas su libro para colorear. ¿Puedes pensar en otra cosa que podrías
hacer?”
¿Cómo ayudan estas palabras al niño? El poner límites y tratar de buscar
soluciones a los problemas de esta manera contribuye al desarrollo
emocional de los niños en diferentes formas. Primero, se le ha dado
validez a los sentimientos del niño, ya que le ha demostrado que a Ud.
le importa mucho cómo se siente él. También ha podido expresar empatía
(y servirle al niño de modelo para aprender a expresarla) al decirle que
Ud. puede tener esos sentimientos también. Al poner límites y enseñarle
al niño estrategias para resolver problemas, Ud. le está enseñando las
perspectivas y estrategias que va a necesitar para tener éxito en el
mundo maravilloso de las emociones humanas.
Beneficios para
toda la vida.
Los beneficios de ese este método pueden durar toda la vida. Las
investigaciones de Gottman (Gottman, Katz, & Hooven, 1997)
han determinado que los niños que son criados por padres que les enseñan
cómo controlar sus emociones generalmente:
- funcionan mejor en la escuela
- tienen más confianza en sí mismos
- tienen menos problemas de comportamiento
- se llevan mejor con sus amigos y con otros
- tienen menos enfermedades infecciosas
Una salud emocional fuerte, además, puede prepararlos mejor par
lidiar con los problemas difíciles de la vida al hacerse adultos.
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Poner límites
y hallar soluciones.
Ponerles límites a los niños es nuestra responsabilidad como adultos.
Hay algunas cosas que no son negociables, como el abrocharse el
cinturón de seguridad al viajar en automóvil, el correr donde hay
tráfico, o pegarle a otra persona. Los niños tienen que saber que
estos límites son firmes aun en los casos en que hay una fuerte
carga emocional. Cuando un niño siente una emoción muy fuerte (como
el miedo) y su comportamiento no se extralimita, poner límites no es
necesario. Pero dejarles saber a sus niños que Ud. entiende sus
emociones y que al hablar con Ud. los dos podrán encontrar una
solución al problema son los dos pasos siguientes. Ayudar a los
niños a resolver problemas es algo que va a requerir práctica de su
parte.
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Condensando
- Al poner metas, ¿qué es lo que se quiere alcanzar o lograr?
- Reflexionar sobre la forma de alcanzar estas metas; ¿qué se le
ocurre al niño para resolver el problema?
- Ayudar al niño a seleccionar una solución aceptable; ¿cuál parece
ser la mejor idea?
Poner metas en realidad quiere decir preguntarle a su niño qué es lo
que quiere alcanzar o lograr- y darle tiempo para pensar cómo lograrlo.
En el ejemplo anterior, la solución puede ser tan sencilla como
encontrar la forma en que su hermana no pueda volver a tocar sus
crayones. Otros problemas serán más difíciles. Si una mascota familiar
muere o un amigo se muda, la meta puede ser encontrar la forma de
aminorar el dolor que se siente.
Pensar con
creatividad ayuda.
La verdadera creatividad entra en juego al pensar en las
soluciones posibles a los problemas. Hacer esto le puede presentar un
desafío a la creatividad de los adultos cuando se trata de niños
pequeños, porque a estos niños les es difícil mantener en la mente más
de una opción para resolver el problema que se ha presentado. Crear
diferentes “escenarios” puede ser muy útil, tal vez usando marionetas o
títeres para ilustrarlos. El primer títere podría mostrar cómo se piden
los crayones de una forma cortés, o dos títeres podrían hablar sobre
cómo podrían compartir los crayones sin pelearse, o cómo podrían tomar
turnos para usarlos.
Es muy importante darles a los niños suficiente tiempo para encontrar
soluciones aceptables. Aunque esto demore un poco, es muy importante en
este proceso que los niños “descubran” sus propias ideas para resolver
sus problemas. Y trate de no criticar estas ideas, aun si la idea no es
tan buena como la que tuvo Ud. Después de discutir algunas de las
soluciones posibles, los padres o cuidadores pueden ayudar al niño a
seleccionar una de las soluciones aceptables para el problema que se ha
presentado. El niño no siempre seleccionará la mejor solución, pero se
le debe dejar poner su propia solución en práctica. Los niños aprenden
mejor de sus propios errores, y muchas veces es mejor dejar al niño
poner en práctica una solución razonable, aunque no sea la mejor, y
dejar que falle antes de adoptar otra solución que resuelva el problema.
Ayudar a su niño a aprender a resolver un problema es uno de los
momentos más gratificantes para los padres o cuidadores. Proporcionarle
al niño la habilidad de relacionarse con el mundo que lo rodea es lo que
los padres y cuidadores deben hacer. Los niños deben tener la libertad
de sentir plenamente sus emociones, pero también deben entender la
diferencia entre el comportamiento adecuado y el inadecuado. Con la
combinación de no reprimir, sino aceptar, las emociones del niño, y a la
vez imponer límites en el comportamiento resultante, los padres o
cuidadores pueden ayudar al niño a desarrollar un mecanismo para hallar
soluciones a los problemas que se les presentarán al convertirse en
adultos.
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Bibliografia:
Gottman, J., DeClaire J. (1997). The
heart of parenting: How to raise an emotionally intelligent child.
New York: Fireside.
Gottman, J., Katz, L., Hooven, C. (1997)
Meta-emotion: How families communicate emotionally. Mahwah,
N.J.: Lawrence Erlbaum.
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