Consejos para padres para esta difícil etapa de exploración de su pequeño.

¿Ya comenzó su “angelito” a rayar las paredes? ¿Su pequeña tira el cereal de su sillita a pesar de que usted le dijo que no lo hiciera? Entonces seguramente usted es el orgulloso padre de un niño de dos años.

Los “terribles dos.”.

La gente le llama a esta época los “terribles dos” ¿Por qué? porque los pequeños de dos años hacen muchas cosas que los adultos no quieren que hagan y en ocasiones lo hacen precisamente porque sus padres se lo prohíben. Usted cree que su hija está viendo un libro hasta que la encuentra jugando con la tierra de las macetas o después de haberle dicho a su hijo en el supermercado que no tocara las latas del



estante, escucha un “pazz, pazz” ya que el pequeño tiró dos latas y las está rodando por el pasillo. ¿Qué pasó con el niño que antes le hacía caso?

La etapa de poner a prueba.

Su hijo está creciendo y su cerebro se está desarrollando. Los bebés creen que todo el mundo quiere lo mismo y le gusta lo mismo que a ellos. Alrededor de los 18 meses de edad, los niños comienzan a comprender que las personas piensan de diferente forma y que les gustan otras cosas. Empiezan a darse cuenta de lo que sucede cuando las personas quieren cosas diferentes. Es precisamente en ese momento que comienza la experimentación. Su hija la mira fijamente y arroja la cuchara llena de avena al piso. Todo queda batido de avena. O corre y le agarra la cola al gato aunque sabe que no debe hacerlo.

¿Por qué los niños hacen este tipo de cosas? ¿Lo hacen para que usted se enoje? ¿Los niños son unos monstruos?

Su hijo no es un monstruo. De hecho, este es un comportamiento normal en niños pequeños. Ellos no saben si usted se enojará o no, ni cómo reacciona cuando está disgustada. Es precisamente por ello que la están poniendo a prueba, para poder aprender. La desafían porque necesitan saber cómo reaccionará. Si usted no reacciona o actúa de manera que los confunde; por ejemplo, les sonríe en lugar de explicarles claramente lo que deben hacer, quizá sus pequeños lo intenten otra vez. Si la vuelven a desafiar y en esta ocasión usted responde con un grito, ellos ven una reacción diferente e incluso quizá lo intenten una tercera vez. Los niños quieren saber qué sucede cuando la llevan al límite. Necesitan conocer los límites de la familia y su grado de flexibilidad. De igual forma, quieren saber cómo reaccionará usted para aprender qué pueden esperar cuando hay problemas.

Éxito en la prueba.

Se preguntará ¿qué puede hacer para ayudarlos a aprender? La respuesta es, sea constante. Trate de no alzar la voz cada vez que su hijo lo ponga a prueba. Establezca límites en el comportamiento y apéguese a ellos en toda ocasión. Al mantenerse firme cuando su hija le pide helado antes de comer, le está enseñando que hay límites inflexibles con respecto a las horas de comida. Si usted se mantiene impasible cuando le quita el juguete que está aventando, su pequeño comprende que aventar los juguetes está mal y que usted mantendrá la calma y tomará acciones, incluso cuando él pierda el control.

El panorama general.

Estas pruebas pueden ser difíciles, pero es necesario recordar que tienen un objetivo muy importante. No siempre es fácil mantener la calma y responder de manera constante ante su hijo, especialmente cuando es la cuarta ocasión que lo ha puesto a prueba en una hora. Su pequeño lo está conociendo. Está aprendiendo qué es lo que usted espera de él y cómo reacciona cuando se disgusta con él. Cuando usted reacciona al “mal comportamiento” de su hijo con una explicación clara y tranquila de las reglas, en lugar de con un grito o regaño, le está enseñando que usted es constante, justo y firme. El resultado es que su hijo aprende a confiar en usted.

Su pequeño también está aprendiendo lo que es seguro y lo que no es seguro hacer. Quizá quiera hacer algo peligroso. Tal vez salga corriendo a la calle, salte a un lago o a una piscina, o se meta algo dañino a la boca. Los niños son curiosos por naturaleza. Depende de usted y de los otros adultos que cuidan a su hijo vigilarlo en todo momento y asegurarse que no corra peligro.
  • Su pequeño lo pondrá a prueba con frecuencia. Eso es normal, ya que tiene mucha curiosidad y está aprendiendo cómo reacciona usted cuando trata de hacer algo con lo que usted no está de acuerdo.
  • Trate de responder de forma constante y cariñosa cada vez que su hijo lo ponga a prueba. Lo mejor que puede hacer es establecer límites de comportamiento claros y firmes.
  • Proporciónele a su pequeño maneras seguras de explorar y experimentar.
  • Si usted se cansa de que su hija tire el cereal al piso para ver como cae, bájela de la sillita y piense en alguna otra forma en que ella pueda explorar. Si a su hija le gusta arrojar objetos, llene el cajón más bajo de la cocina con recipientes y tasas de medir de plástico, cucharas y otros objetos que pueda sacar y meter.

Recuerde que su hijo está experimentando con todo, incluso con usted. ¡No se dé por vencida! La etapa de experimentación de los “terribles dos” no dura para siempre.

Para obtener mayor información acerca de los “terribles dos” visite la página web www.talaris.org, la información se encuentra bajo el menú Spotlights con el título “Testing, 1,2,3...”

Bibliografía:

Gopnik, A., Meltzoff, A. N., & Kuhl, P. K. (1999). The scientist in the crib: What early learning tells us about the mind. New York: Perennial.

Repacholi, B. M., & Gopnik, A. (1997). Early reasoning about desires: Evidence from 14- and 18-month-olds. Developmental Psychology, 33(1), 12-21.

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